El nombre de Milka le viene de lo dulce que es, además de increíblemente valiente. Los vecinos la vieron aguantar toda la mañana en la avenida del ambulatorio, transitada donde las haya. La pobre estaba malita y sucísima. Menos mal que una trabajadora al terminar su turno no pudo aguantar más y la recogió, y ahora está con nosotros.
Tuvo que pasar la noche en el veterinario por precaución, pues parecía muy constipada, pero ya está en casa terminando de recuperarse.
Es increíble como una gatita que ha estado en tan malas condiciones siendo tan pequeña, ahora pueda ser tan cariñosa. Te persigue allá donde vas, solo quiere restregarse con tus piernas. ¿Maullar? Aún dudamos de que sepa, pues todavía no la hemos oído. Solo nos brinda ronroneos.
En cuanto logremos bañarla, pues queremos que antes se mejore del todo, veréis realmente lo preciosa que es. Una rubita con mucho encanto, que busca un hogar en el que olvidarse de los motores de coche en los que se tuvo que esconder para no pasar frío.
Si estás interesado en adoptar a Milka, rellena el formulario de adopción que aparece debajo de su ficha o llama al 644 024 101.