Esta es la triste historia de Tristán, un perro que sólo ha conocido una jaula mugrienta de gallinas en la más absoluta oscuridad. Era alimentado solamente con huesos y presentaba un estado de desnutrición avanzado. Afortunadamente ahora ya está mucho mejor y con un poco de cariño y buena alimentación ha recuperado las ganas de vivir.
No veía apenas la luz del día y malvivía en un cubículo sucio. El pobrecito estaba tanto tiempo plantado sin posibilidad de sentarse que incluso sus deditos se han separado más de la cuenta. Por suerte ya no está en esas condiciones tan deplorables y solamente busca una familia que lo quiera. Si estás interesado en adoptar a Tristán llama al 96 560 64 14 preguntando por Miriam o escribe un correo electrónico a adoptamics_adopciones@yahoo.es.